Imagina que estás dentro un bote sobre un río,
con árboles de mandarinas y cielos de mermelada.
Alguien te llama y tu respondes muy lentamente,
fue un niña con oídos de caleidoscopio.
— John Lennon

Perdón, la canción original dice "ojos" de caleidoscopio. Pero digamos que no te habías dado cuenta.

Cuando tenía 4 años de edad, Los Beatles capturaron mi atención. "Lucy in the sky with diamonds" era una de mis canciones favoritas. Mi abuelita se llamaba Lucía. Pensé que la canción se trataba de ella.

Pero estaba equivocado.

Al pasar de los años investigué y "Lucy" era una amiga de Julian, el hijo mayor de John. Julian (Jude) hizo el dibujo de una niña con ojos de caleidoscopio que se llamaba así, y se lo entregó a John. De allí la inspiración.

Mi primer caleidoscopio lo tuve a los 16 años. Me lo regaló Jean Lowe, mi "mamá de intercambio". Me escribió en la nota que acompañaba el objeto: "A veces en la vida para tener un punto de vista distinto, no basta ver las cosas desde otra perspectiva. Hay que transformarlas"

Para ese momento yo ya había entrado a un estudio de grabación y grabé mi primer disco con mi primer banda, y quedé enamorado del proceso creativo que se vive adentro. Aprendí a editar en VHS, con las A-dats. Aprendí a programar Midi con secuenciadores físicos y con un programa nuevo que se llama Cakewalk. Aprendí de los grandes: para el año de 1999 ya había trabajado con productores e ingenieros de grabación ganadores de Grammys, y de hecho yo era ya miembro de LARAS, responsable de los estos premios.

Quedé atrapado en el mundo de la grabación de audio.

Para ese momento, "Pro Tools" estaba revolucionando la industria de la grabación. El impulso era irse a lo digital.

Para el año 2000 había decidido tener mi propio estudio de grabación y el nombre elegido para la patente de comercio fue: KALEIDOSCOPIO STUDIO. Tenía la convicción de que el nombre hablaría del proceso transformativo que se vive dentro de un estudio de audio.

Me hice de una socia que me financiara, mi mamá. Y me hice de una buena computadora, un buen micrófono y una interface Digi 001 para ofrecer esta solución digital para mis amigos músicos que querían grabar sus discos, y de paso algunos clientes.

Creía intuitivamente en el poder del sonido. El primer slogan era: "Un punto de vista diferente para sus oídos" Mi meta era conseguir clientes que buscaran grabar en digital.

Al paso de los años, me hice productor musical. Y luego, me hice productor publicitario. Me hice de clientes muy importantes, marcas y agencias de publicidad de renombre en Guatemala. Trabajé con artistas relevantes y me metí al mundo de producción de audiolibros, audiologos, y hasta tuve un romance con la programación de música ambiental de restaurantes como curador de playlists.

Para el 2004, resumí el slogan en una invitación: "Mira con tus oídos" y cambié el nombre a Kaleido Audiomarketing. Pues entendí que una grabación de audio (en cualquier formato) debe de servir como una herramienta para promocionar, para vender, para comunicar, para persuadir. Para seducir.

Luego de 17 años de trabajo, sigo creyendo en el poder del sonido y mis clientes también lo creen.

¿Existen los cielos de mermelada, y existe la niña de ojos de caleidoscopio?

Yo creo que sí. En tu mente existen.

Mira con tus oídos.

- Wicho López

Fundador / Productor Senior